El Domus refleja la parte realista del proceso del ritmo insostenible, al igual que la ilusión en la cual vive el hombre . De frente, el espectador ve una fracción de esfera conformada por cubos representando el deterioro de nuestro mundo, es decir, el desgaste de materiales de forma lineal. Siempre tenemos presente al mundo, y por esto los espectadores, al ver el Domus, van a tener presente la imagen de una esfera aun que esta esté deteriorada. Por otra parte, la sección posterior del proyecto está conformada por proyecciones que forman una estructura de palos de madera reciclada pulidas. El manejo de lo estético, dejando una sensación visual de desgaste bien trabajada, logra transmitir un mensaje de precaución hacia el irreparable deterioro de la Tierra. El domus es construido teniendo en mente que los visitantes van a entrar e interactuar con él. Si tocan las paredes de la esfera, la estructura se va a balancear de manera que es insostenible y frágil; un mundo a punto del colapso. Su soporte se encuentra sobre los fragmentos de madera que se expanden por detrás de la esfera. Estos representan todo el desperdicio y material que queda acumulado en la Tierra.
Vemos que el diseño del domus está basado en la forma esférica del mundo, y de esta esfera tomamos solamente su mitad. Para poder quitar esa superficie lisa y regular mezclamos lo esférico con lo cúbico de tal manera para representar la cuadriculación de la naturaleza. En ella no vemos el cubo, sino que este es un elemento creado por el hombre, es decir, inorgánico. Todo cubo ubicado en la esfera sigue la proporción indicada por el punto de fuga, y la red a base de fragmentos de madera sigue el patrón de estrella junto con su pentágono interno. Es decir estamos fundamentando sistemáticamente al modelo sin obviar que la expresión que elijamos sigue siendo libre.